Pintora Elena Gatti

Elena Gatti pinta cuadros. Esa es su profesión. Pero eso no es lo esencial. Lo esencial es que ella debe pintar. Su discusión entre el mundo exterior y el suyo interior la traduce en imágenes.

Las imágenes deben estar en el lienzo. Son el idioma de Elena Gatti. Muchos de sus trabajos parecen abrirse ellos mismos a primera vista, colores y formas se dirigen espontáneamente al espectador. Pero merece la pena no quedarse con la primera impresión sino mirar más tiempo y de manera más intensa. Sólo entonces comienzan a desarrollarse la belleza y la abundancia de sus cuadros. Su belleza es reservada. Su riqueza no necesita presumir. Los colores no brillan. Destellan. El mensaje no se grita. Se cuchichea, con la voz sosegada – pocas palabras, pero bien formuladas y a menudo con un ligero toque de melancolía.

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