Rambla de Palma de Mallorca

Nomen est omen: algo también válido para esta avenida de Palma de Mallorca llamada comúnmente la Rambla, denominación que normalmente designa a una reguera por donde se discurren las aguas pluviales. En realidad esta calle porta un nombre más hermoso, ya que oficialmente la Rambla se llamaba desde la Guerra Civil Vía Roma.

Así, al entrar en esta calle, un soldado romano saluda a los peatones. El bulevar nacido del lecho del río se transformó pronto en una avenida en la que poco más tarde tenía lugar en Pascua la Fira de Ram. Un resto de esta época son las tiendas de souvenirs y los puestos de flores, en los que cada día podemos encontrar flores frescas en ramos y dispuestas en centros, por supuesto según temporada.

Si es cierto que esta avenida es más tranquila que el Borne no podemos hablar de silencio, aunque la excepción la constituye el convento de Santa Teresa, donde sus monjas de la orden carmelita viven aún hoy en completo silencio y aislamiento. Otro oasis de la tranquilidad es el Centre Cultural de la Misericordia, cuyo jardín se aleja del jaleo de la Rambla debido a su posición en la parte superior. Un lugar donde uno siempre puede detenerse a tomar aliento. Aunque si a alguien le parece demasiado tranquilo a muy poca distancia encontrará lo que busca.

Arte y flores, vehículos y transeúntes llenan la Rambla, la cual despide un encanto contradictorio entre una elegancia algo ajada y el auténtico encanto de una ciudad mediterránea. De todas formas, esta avenida bien vale un paseo.

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