Son Marroig y Archiduque Luís Salvador

Su Alteza Real el Archiduque de Austria Luis Salvador de Habsburgo se enamoró inmediatamente de la roca con el agujero de 18 metros y la posesión de Son Marroig. Cuando tres años después navegó de nuevo entre las dos islas decidió que era aquí y en ningún lugar más donde quería vivir. Para sorpresa de los habitantes de la zona compró el pedregoso y escarpado terreno en la costa noroeste y se instaló en Son Marroig. La isla sintió así simpatía por otro famoso turista más.

Los historiadores atribuyen la predilección del Archiduque por Mallorca a su ascendencia mediterránea. Su madre era la hija del rey de Nápoles y Sicilia, una región que ya había pertenecido a la corona de Aragón que a su vez había reinado sobre Mallorca. Quizás sea también la razón de otros talentos del científico ya que dominaba aproximadamente 14 idiomas, algo realmente envidiable.

Hoy día la posesión de Son Marroig continúa en manos privadas. En 1924, sin embargo, una parte fue abierta al público. El padre de los propietarios actuales, a quien el Archiduque confió la hacienda al partir por causa del estallido de la Primera Guerra Mundial, inauguró un museo en su honor. Su estructura no ha sido modificada desde entonces. En tres salas se exponen escritos, cuadros y fotos de Ludwig y sus amigos, entre los que se encontraba Sissi. Un lugar realmente romántico que indujo a equipo a las especulaciones más turbulentas sobre la vida amorosa de este inteligente hombre acaudalado. En el museo se nos contó lo que queríamos oír: una trágica historia de amor.

Ludwig siguió como siempre su propio camino y por ello no surgió la chispa con Sissi. Este hombre, que hacía caso omiso de la etiqueta, se sintió atraído por la hija de un humilde campesino, Catalina, quien al comenzar la relación no podía leer ni escribir. Sin embargo tras un corto periodo de tiempo dominaba a lo “my fair lady” alemán, italiano, francés y árabe. El trágico fin del romance llegó con la muerte temprana de su adorada, que falleció a causa de la lepra con sólo 47 años.

Luis Salvador vivió hasta los 68 años. El 12 de octubre de 1915 falleció sin poder volver a la isla tras su ya citada partida por el estallido de la guerra.

Particularmente le agradecemos sus primeras aportaciones a la defensa del medio ambiente, por ejemplo al negarse a que se rectificase y asfaltase el camino al embarcadero de su yate.