Artá, palacios y Sant Salvador

La pequeña ciudad de Artá ha podido conservar su carácter antiguo e irradia con seguridad en sí misma su orgullo burgués. El muro medieval de fortificación, los nobles palacios feudales con sus escudos de armas, la imponente iglesia parroquial de la Transfiguración del Señor y el santuario de San Salvador constituyen una compleja y escalonada unidad.

La iglesia parroquial fue construida sobre los fundamentos de una mezquita islámica a mediados del siglo XIII tras la victoria del rey Jaime I. Fue destruida y reconstruida en repetidas ocasiones a causa de los ataques de los piratas, atraídos por su riqueza. La iglesia actual se remonta al siglo XVI y, a través de sus rosetones de colores, una luz matizada en diversos tonos ilumina el precioso interior de la iglesia. En las bóvedas del techo pueden verse representaciones naturalistas en estilo barroco.

Directamente detrás de la iglesia, un calvario flanqueado por cipreses conduce con sus 180 escalones al santuario de San Salvador, que fue terminado en 1831 y que forma una imponente fortaleza con sus muros y torres de defensa. En la iglesia se conserva una valiosa colección de cuadros, entre los que se pueden citar los que representan la entrega de Mallorca a Jaime I por parte del visir árabe y el martirio de Ramón Llull en la lapidación de Argelia. La vista desde la terraza de San Salvador es impresionante, abarcando el paisaje montañoso y rocoso de la Serra de Llevant hasta la Serra de Tramuntana en el oeste. Hacia el este se desvela a quien lo contempla el resplandeciente mar azul con su costa de pinos, más allá de la maciza Torre de Canyamel.