Paredes secas, el arte de construir

En el recorrido por el campo mallorquín se pueden ver cómo muros de piedra de color claro bordean muchas carreteras comarcales. Si se observan más de cerca nos despejan su secreto…

Las piedras para la construcción de esos muros típicos se recogen en los campos cercanos o se traen desde las canteras. El marger, el cantero, las coloca entonces piedra sobre piedra. La forma de cada una determina el azar, el trabajo se convierte en realizar un puzzle. Las piedras más grandes se colocan en la parte inferior y constituyen el fundamento para el muro exterior, el centro se rellena con piedras más pequeñas. La obra maestra del muro se corona con ejemplar especialmente hermoso y redondeado.

El auténtico arte consiste en no utilizar ningún mortero entre las capas de piedra, las cuales se apoyan y sostienen mutuamente. Si un muro se desploma o se daña por un accidente de tráfico, las piedras se desparraman por la carretera y los campos. Su reconstrucción es un trabajo costoso: los constructores de muros son difíciles de encontrar y desgraciadamente cada vez más se tiende a sustituir los viejos muros de piedra por modernas alambradas. Sin embargo, este tipo de muros pertenece al típico paisaje mallorquín y bajo la luz del atardecer son simplemente deslumbrantes…